jueves, 16 de mayo de 2013

Slow Food y la FAO unen sus fuerzas




Slow Food y la FAO unen sus fuerzas
Firman un acuerdo de tres años centrado en los pequeños campesinos y la biodiversidad

15 de mayo de 2013, Roma - La FAO y la organización internacional Slow Food acordaron hoy desarrollar acciones conjuntas para mejorar los medios de subsistencia de los agricultores a pequeña escala que viven en zonas rurales.

Según consta en el memorando de entendimiento firmado por las dos organizaciones por un período de tres años, ambas unen sus fuerzas para promover sistemas alimentarios y agrícolas más inclusivos a nivel local, nacional e internacional.

Las actuaciones se centrarán principalmente en campañas conjuntas de promoción, fortalecer las redes locales, regionales y globales y dar a conocer iniciativas mundiales como el Año Internacional de Agricultura Familiar que se desarrollará en 2014. Estas iniciativas pondrán de relieve el valor de los alimentos y cultivos locales olvidados, además de abordar el acceso a los mercados para los productores a pequeña escala, la mejora de la conservación y uso de la biodiversidad, la reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos y la mejora del bienestar animal.

En la firma del documento, el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, señaló que "Slow Food y la FAO comparten la misma visión de un mundo sostenible y sin hambre, salvaguardando la biodiversidad para las generaciones futuras. El acuerdo de hoy, que prevé una serie de importantes iniciativas conjuntas, es un un paso más hacia ese objetivo".
Por su parte el Presidente de Slow Food, Carlo Petrini, indicó que la colaboración con el organismo de la ONU “deriva de nuestro objetivo común de promover la riqueza de las tradiciones gastronómicas locales, en defensa de la biodiversidad alimentaria y en apoyo de los pequeños campesinos y productores".

Valorar la comida tradicional

Entre las actividades que contempla el acuerdo destacan la protección de los productos alimentarios tradicionales y la promoción de las tradiciones culinarias, así como el patrimonio cultural de las comunidades rurales. De forma específica, Slow Food puede ayudar a realizar inventarios de especies locales, indígenas e infrautilizadas que son potencialmente importantes para la seguridad alimentaria, apoyando así el papel de la FAO en la revalorización y promoción de los cultivos olvidados.

La FAO y Slow Food trabajarán conjuntamente para facilitar el acceso a los mercados a los pequeños productores a través de las organizaciones y cooperativas de productores más fuertes. Slow Food puede apoyar a los productores a organizarse y acortar la cadena de suministro de alimentos, incluyendo la comercialización, el etiquetado y el embalaje, garantizando así precios justos para productores y consumidores.

Ambas organizaciones promoverán el bienestar animal como elemento primordial para añadir valor a los productos de origen animal y aumentar los ingresos de los agricultores y otros actores en la cadena alimentaria. El papel de Slow Food en este caso sería desarrollar y promover directrices y herramientas específicas para la aplicación de mejores prácticas.

Colaboración con iniciativas de la FAO

La FAO identificará sinergias y áreas de colaboración dentro de las iniciativas en curso, que podrían incluir la iniciativa “África sin hambre” que agrupa a la Unión Africana, la FAO y el Instituto Lula brasileño. Esta iniciativa tiene como objetivo erradicar el hambre en el continente a partir de cuatro países piloto: Angola, Etiopía, Malawi y Níger.

Otra posible área de cooperación es el apoyo a las mujeres rurales, a través del proyecto Dimitra que desarrollan actualmente la FAO, la Comisión Europea y Bélgica. Este proyecto de información y comunicación participativa destaca el papel clave de las mujeres en la producción de alimentos a fin de que sus intereses sean más tenidos en cuenta.

Un campo adicional es el desarrollo de herramientas para la asociación internacional de Educación para la Población Rural (ERP, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es eliminar los obstáculos existentes y garantizar la educación y la capacitación de toda la población rural.

Slow Food es una organización de base internacional, sin ánimo de lucro, que tiene como objetivo promover alimentos de calidad producidos y distribuidos de manera ambiental y socialmente sostenible. Cuenta con más de 100 000 miembros en todo el mundo y está presente en 150 países. Gracias a sus proyectos e iniciativas, Slow Food, mantiene implicadas a millones de personas en todo el mundo.




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Benjamín Labatut benjamin.labatut@fao.org

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martes, 30 de abril de 2013

30 de Abril, el día de los trabajadores rurales, video "Los olvidados de la tierra"

Los olvidados de la tierra from Victor Burgos on Vimeo.

La economía del pan


 


El viejo profesor sabía que era uno de sus últimos años de clase o quizás, con los recortes, el último. Como un karma repitió la clase que el primer día impartía al nuevo alumnado de primero de Ciencias Económicas.
─Chicas y chicos, van ustedes a escuchar y aprender muchos conceptos económicos, ratios y teorías entre estas cuatro paredes, pero ¿saben ustedes qué economía aprenderán? ¿Saben ustedes qué economía quieren defender o practicar? Porque como tres clases de pan que podemos llevarnos a la boca, existen tres clases de economías.
─Primero, una muy mala economía, indigesta y que más que dar de comer hace pasar hambre. Me refiero a aquellas actividades económicas que con los cereales que se cosecharán en algún rincón del mundo, no producen pan u otro alimento sino que simplemente los utilizan para especular con ellos en el llamado ‘mercado de futuros’, un terreno de juego, en Chicago o Nueva York, exclusivo para entidades financieras, banqueros y ‘brókers’. Se trata de una economía que cotiza con intangibles, que no tiene referencias reales, pero que, sin levadura, hace subir el precio del trigo –el pan- alocadamente, generando mucho daño a miles de personas que no podrán comprarlo. Con la misma receta, este tipo de economía, te hornea una crisis alimentaria, una burbuja inmobiliaria o agranda las deudas soberanas. Es la economía capitalista que sólo aspirar al lucro incesante sabiendo, pero sin importarle, que genera a su alrededor muchas y muy negativas repercusiones.
─La segunda es una economía neutra, como la de aquella franquicia de panadería replicada por muchos barrios de la ciudad que se limita, en un proceso industrial y automatizado, a recoger las masas de pan congeladas que en una caja de cartón reciben cada mañana. Las hornean con poca atención y procuran vender cuantas más mejor. De nuevo en esta economía el objetivo único es el lucro con cualquier tipo de actividad que se desarrolle. Algunas consideraciones  están presentes en todo el proceso (higiénicas, laborales, etc.) pero diría que básicamente se tienen en cuenta por la obligación de operar dentro de la legalidad. Es una economía que en la boca tiene sabor a nada, que en el vientre no sienta mal, pero que en una noche se ha reblandecido y ya se puede tirar.
─Por último nos queda la panadería artesanal autogestionada por una cooperativa de varias personas, que deciden democráticamente todas las cuestiones propias del proyecto, que no es hacer buen pan, sino que es hacer ‘del hacer buen pan’ una actividad  de transformación de la sociedad allí donde viven. Nada es imparcial. Se compra el trigo a las y los agricultores ecológicos más cercanos, pues estos en sus tareas agrícolas cuidan el medio ambiente, ofrecen un grano sano y custodian el paisaje; trabajan la harina manualmente para que sea más esponjosa y de mejor cocción pero también para ofrecer más puestos de trabajo o más medios de vida; hornean la masa con leña que ellas y ellos mismos recogen en los montes comunales, limpiado así el bosque y previniendo incendios; y truecan o venden su pan ecológico en restaurantes de la zona, en cooperativas de consumo y  en pequeñas tiendas de la comarca. Es decir, con un trabajo en el que disfrutan y ponen amor, impulsan un tejido local económico y social que hace del territorio y sus gentes un espacio vivo -como su pan- más sustentable y reproducible. Es una Economía Social y Solidaria que no sabe medir en kilos de pan.
─La primera economía ─explica el profesor─ debería de estar prohibida o erradicada, pero ni la clase política tiene valor ni la sociedad está suficientemente concienciada. La segunda, a día de hoy no sirve para nada, hay que abandonarla voluntariamente porque en este momento de crisis civilizatoria urge poner en práctica todas esas pequeñas economías cooperativas, reales, sabrosas, consistentes y artesanales, que reivindicando los viejos buenos valores de siempre (honestidad, solidaridad, alegría…) saben hacer del pan que nos llevamos a la boca un alimento transformador.
Atento a las propuestas que llegan de los movimientos sociales, el profesor lee en voz alta una definición más formal: «La Economía Social y Solidaria, frente a la lógica del capital, la mercantilización creciente de las esferas públicas y privadas  y la búsqueda de máximo beneficio, persigue construir relaciones de producción, distribución, consumo y financiación basadas en la justicia, la cooperación, la reciprocidad, y la ayuda mutua».
Una vez finalizada la clase, frente a una comida de catering servida en el comedor universitario, se rasca su canosa cabeza, refunfuñando de sí mismo. Tantos años de clases de economía y esa era la única trasgresión al sistema que se atrevía a hacer, disimular pensamientos alternativos con aburridas metáforas de panadero. Mediocre, como el pan industrial.

Fuente: http://gustavoduch.wordpress.com/2013/04/30/la-economia-del-pan/

viernes, 19 de abril de 2013

Seminario Sobre Alimentos Transgénicos en Chile



El Seminario Sobre Alimentos Transgénicos  "Que no te cuenten cuentos" realizado en la Facultad de Economía y Negocios el pasado 19 de Abril contó con la presencia de María Isabel Manzur, Piero Sardo y Laura Rosano.
Si quieres repasar la experiencia o no tuviste la oportunidad de asistir, te dejamos el link para que puedas revivir los mejores momentos del evento, http://multimedia.fen.uchile.cl/video/ver/comer-sano


miércoles, 3 de abril de 2013

Birke Baehr: ¿Qué pasa con nuestro sistema alimentario?



Birke Baehr, de 11 años de edad, presenta su versión de una fuente importante de nuestra alimentación: las lejanas y no menos pintorescas granjas industriales. Argumenta que mantener las granjas fuera de la vista promueve un panorama color de rosa e irreal de la agricultura intensiva, al tiempo que esboza una defensa de la producción orgánica de alimentos de escala local.